martes, 22 de febrero de 2011

El Beso

Sentado junto al lecho del río, aclamando su rugido a mis oídos, apostado sobre mis brazos, escucho, miro, observo y siento atónito,
cómo el aire me trae el fresco aroma de azahar que una noche me regaló tu piel.

Percibo tu cercanía, tu mirada clavada en mi figura, y tus labios... dichosa arma que con ironía la naturaleza te ofreció al nacer para matarme con cada uno de tus besos...

El sonido de tus pasos me asedian, siento el calor que emana de tus deseos... me entrego a ti mientras tus brazos rodean mi pecho y tu cálido aliento penetra en los poros de mi piel. Susurras mi nombre al viento.

Tus labios acechan los míos dibujando su contorno con la lengua... clavo mi pupila en las tuyas, mi corazón se acelera, mis manos acarician tu piel sonrosada, tersa... dibujo figuras imposibles sobre tus mejillas, me mezclo con el aire que juega entre los hilos de tus cabellos.

Mis ojos se recrean con cada gesto de tu rostro, tus párpados nublan tu mente, ladeas la cabeza para reposarla sobre mis dedos, y ronroneas en mis oidos, acercas tus labios ardientes a los míos... y te acaricio, y te beso, y saboreo lentamente el elixir de tu boca, y me estremezco, y me estremeces... y disfrutamos de este baile que entre besos nos apropiamos de nuestros cuerpos, para danzar y oler y sentir... que soy hombre y niño cobijado en tus caricias...

Soy agua entre tus besos.

 

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viernes, 18 de febrero de 2011

Mi Mundo

Róbame el aliento con cada uno de tus besos, desnúdame el alma, mientras tus manos desnudan mi cuerpo, que se entrega a ti, que se abre cálido y húmedo, como una fruta madura para ser tuyo y deshacerse entre tus brazos, mientras tu alma se diluye en cada poro de mi piel y de mis entrañas.

Róbame las caricias que fluyen de mis labios para coser con mis besos las costuras de tu piel, envuélveme entre las ramas que brotan de tu cuerpo y cobíjame como la primavera lo hace con los frutos de mi jardín. Desbasta los pliegues de mi piel con tu mirada, abrasa el lienzo de mi espalda con las yemas de tus dedos, desliza tus ojos a través de mis pestañas y déjate caer por la orilla de mi rostro, engarzado por dos rubíes ensangrentados de pasión, que arden en deseo de los tuyos. Impregna mis cabellos de los susurros que alcanzan el viento con las palabras que me ansías regalar... sé el olor que atraviesa mis entrañas para bañar de miel mi corazón, abrígame con tu mirada, bésame con tus dedos, acaríciame con tu verbo y dame vida con tu aliento.


Mis palabras resbalan por tu piel cálida, como un soplo de brisa que se queda atrapado en mis labios mientras beso cada centímetro de tu piel. Mi lengua viste de ardiente pasión tu cuerpo, y mis ojos, perdidos en los tuyos, transitan por cada parte de ti, embriagados por la visión de tenerte, de tocarte, de acariciarte, de amarte...

Soy Tierra en tu piel, fría, húmeda, ardiente y pasional, madre de la vida y padre de la nada... barro al contacto con tu piel, para ser moldeada por mis dedos, acomodados sobre las dunas de tus pechos, dando forma a la carne a través de caricias y mis besos.


Soy Agua rodeando las columnas de tus piernas, tu pecho, sobre el que reposa mi oído para ser un latido contigo, y rodear con mis brazos tu silencio, donde las palabras no son necesarias y sólo hablan nuestros cuerpos. Vagaba errante hasta que encontré el camino hacia este momento, en el calor de tu abrazo, en el fuego de tus ojos que me consume de deseo, en el sabor de tus besos que me destroza el alma de pasión y vida, y en la belleza de tu cercanía, en la magia de tu piel pegada a la mía...

Soy Aire que sopla a favor de tu aliento, que desliza entre las costuras de tus cabellos y eriza de tu tersa piel su vello, frío para sentir tus vástagos aflorar con el rocío del alba, cálido para mantener el pudor de tu piel oculta bajo la seda de tu camisola... soy el aire que te arropa para aliviar el candil del sol sobre tu cuerpo, para templar el frío que la noche te tiene reservada, soy el aire que aviva el fuego de tu pecho cada instante que mis palabras impregnan de aliento tu piel.


Soy como la Luna, luminosa y a veces oscura... sigo los senderos plateados de las líneas de tu vientre, de los misterios que oculta tu alma, de los deseos que anhela tu cuerpo. Mi oscuridad entiende la tuya, mi luz se aviva en la tuya, mis manos te dan su delicadeza y su fuerza, sus caricias para estremecerte y su fuerza para tomar las tuyas y sostenernos... Te contemplo, deseable... cálido, desnudos tu cuerpo y tu alma, y quisiera encender cada pliegue de tu piel, en hogueras que nos consuman y nos lleven a donde pertenecemos. Sentir despertar nuestros cuerpos con una pasión sin igual, y escuchar tus gemidos de deseo y placer en mi oído, mientras te siento estremecer al contacto de mis dedos, mi boca, mi cuerpo... quiero que desfallezcas de deseo, que te derritas entre mis manos, en mis labios, dentro de mi, quiero sentirte hasta perder el sentido y que me sientas...

Siento la calima de tus labios contando los lunares de mi espalda, la suavidad de tus susurros, el eco de tus oidos, el temple de tus dedos perfilando los pliegues de mi piel, el canto de tus ojos acariciando los gemidos que emanan de mi gargana, ... tus pestañas deslizan a lo largo de mi alma ... soy agua en tus labios, tierra en tus manos, aire en tu piel, y fuego en tus entrañas. Soy tú y eres yo, vivo por Ti, ardo por Ti, muero por Ti.


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lunes, 14 de febrero de 2011

Sueño con el día en que sea posible hacerte realidad más allá de mis fantasías, aquellas que se vuelven verdad allá donde mi corazón te siente y los lápices de mis dedos alcanzan... Hoy, en esta ingenuidad que el continuo me otorga, daría mi sangre por ese amor no correspondido que deseo en lo más profundo de mi ser...


A Ti, que habitas en el Norte de mi Alma...

A Ti, que enciendes el fuego de mi péndulo al Sur...

A Ti, que me abarcas en mis dulces despertares...

A Ti, con quien yazco cada Noche en tu lecho de fantasías...

A Ti, que me haces vibrar terriblemente con el suave susurro de tus caricias...

A Ti...

Te amaré con la pasión con que escribo...

Te acariciaré como si jamás volviese a sentir tu piel...

Te miraré como si mis ojos se perdieran en el horizonte y nunca volvieran atrás...

Te besaré como si tus labios desaparecieran en el continuo...

Te amaré de la única forma que sé...

Te amaré para que te sientas mía en ese mismo instante en el que el tiempo se

detenga...

Te sentirás amada por un extraño y delicioso desconocido que lo dará todo por

enamorarte en el poco tiempo que nos sea otorgado a nuestras miradas...

Te amaré y hechizaré tus latidos para que sean míos cada instante del día...

Te amaré para que jamás olvides que hubo alguien que en la distancia sólo desea estar a

tu lado...

Te amaré para que entiendas que se puede amar de esa forma con la que la realidad

sólo nos permite fantasear...

Te amaré sólo a ti...

... por quien bebo para alimentar mi alma, por quien como para alimentar mi cuerpo ...

Tú que me das todo lo que necesito en estas noches furtivas en las que la verdad se

convierte en Quimeras, éstas que no nos permiten conocer más allá de lo prohibido por

esos votos que una vez se juraron sobre el Ara del Amor...

Tú que me ves reflejado en cada uno de tus pensamientos...

Tú que te ves reflejada en cada uno de mis escritos...

Tú que sueñas cada día con una vigilia en la que no sea necesario soñar más...

Tú que me enseñas cada día que incluso en la distancia, son posibles las ilusiones como

la más pura de las verdades...

Tú que haces brotar sin amargura mis lágrimas...

Tú que me haces sonreír con tan sólo un gesto de mi rostro...

Tú que me das la felicidad con tan sólo hacerme saber que al otro lado de mi mundo,

existe otro creado y fantaseado sólo para nosotros...

Ese mundo en el que todo es posible, y los sueños son realidad, realidad de apenas

pinceladas de unas efímeras ensoñaciones...

Ese mundo que hemos cosido a besos, construido con caricias y fortalecido con la pasión

de nuestros encuentros más deliciosos...

Ese mundo dibujado sin fallos ni errores...

Ese mundo en el que debemos entrar para equivocarnos y tornarlo realidad, nuestra

realidad, y lo que ahora creemos verdad se conviertan en meros rincones de los

segundos que perdemos mientras descansamos durante nuestras noches...

Esas noches furtivas

en las que Tú y Yo...

somos UNO.


 

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jueves, 10 de febrero de 2011

Quimeras



Cada noche paseo bajo la luz de mis sueños en busca de aquellos momentos que no encuentro en mi vigilia. Cada noche me sumerjo en un mundo en el que los peces buscan la luz para pasear y los gatos andan bajo las aguas en busca de su alimento, donde las plantas lloran cuando les arrancas la flor, y los árboles gritan con el frío azote de tramontana, donde el rico y el pobre comparten la misma mesa y entablan una rica y fluida conversación, un mundo ajeno a los prejuicios. Un mundo donde los peces pasean bajo la luz del sol, y los felinos buscan el alimento bajo el agua. Donde las plantas gimotean si pierden una flor, y los árboles se estremecen bajo el azote de Eolo cuando regresa por tramontana. Donde puedo volar bajo la fría luz del Sol, y caminar bajo la cálida luz de la luna. Un mundo en el que todo es posible, con tan sólo desearlo, aunque para ello haya que morir.

Una noche más, como tantas otras que quedaron atrás, viajo buscando el aroma que aún se resiste impregnado en mi lengua, para recordar los instantes en que saboreaba los pétalos que desfloraste para mi. Apoyado bajo el marco de tu puerta observo tímidamente los sutiles retozos de tu cuerpo, deleitándose por tacto de las sábanas de tu lecho. Paso a paso voy acercándome a tu lado, reposo junto a ti, y los pinceles de mis dedos debaten el número de caricias que harían falta para que tu alma sienta mi presencia, mientras tu cuerpo descansa en el mundo de la materia. Mis caricias recorren los poros de tu piel erizando hasta el último vello que esconde bajo sus pliegues. Mis susurros revolotean a través de las costuras de tus cabellos, creando junto a tu rostro una obra que me conquista a cada instante. Y mis besos... ellos han perdido su conciencia bajo el tacto con las dunas de tus pechos, saboreando el perfume de tu sudor... tu cuerpo, tendido, se estreme a cada paso de mi lengua, siento como tu corazón acelera la sangre, que recorre tu cuerpo para ser el primero que sonroja tus mejillas. Delicioso abanico de tonalidades sonrosadas que perturba la paz de mi alma, deseando regresar a la tierra para hacerte mia, sentir el calor de la carne y perderme en el infierno del deseo, mirarte a los ojos y decirte sin palabras lo que sólo sé decir con mi pluma.

Pasan los días y las noches, más allá de la razón, y sigo aquí, y sigues aquí, abrazándote, abrazándome, contando cada uno de los latidos de mi corazón, sintiendo tu sangre fluir por mis venas, fluyendo por las tuyas para envenenarte con la flecha de Eros, bebiendo de ti, bebiendo de mi, sintiendo mi calor, arropándome con tu pecho, acariciando tu piel, sintiendo tus dedos, besando tus labios, ahuecando mi piel para ver cómo reposan los tuyos, y cantar a los cuatro vientos que una noche más, bajo la tenua y cálida luz de la luna, nuestras almas, en un delicioso baile de pasión y carne, se han convertido en la más intensa y ferviente raíz de mis Quimeras.

jueves, 3 de febrero de 2011

Más allá de la Eternidad



Saboreo la última gota de vino que nos aguarda en la copa mientras el silencio se hace dueño de la estancia que nos protege, más allá de la vigilia, en ese mundo que tú y yo guardamos bajo el archivo de nuestros sueños. Diáfano, de colores inmáculos y contrastes de tinieblas, un continuo paseo entre dos mundos tan distantes, que tan solo en nuestras quimeras tornan realidad. Tu mirada, atenta a la letras que te absorben por un instante, se eleva para encontrarse con mis ojos y alimentar de esperanzas cada poro de mi ser. Tus labios me señalan un momento y un lugar, un sencillo gesto que me invita a traspasar las murallas de la mesa que nos mantiene distantes sólo en el eterno.

Mi rostro te corresponde con una sincera sonrisa víctima del deseo, me deslizo lentamente sin perderte en mi norte, me recibes con lento y delicado gesto deshaciendo el nudo que ata tus piernas, mostrándome la aceptación de la carne en este mundo de fantasía. Siento el olor que emana de tu piel, acompaño el movimiento de tus manos que recorren tus piernas entre caricias y sutiles vaivenes que hacer perderme en el sentido de la consciencia. Mis dedos se convierten en prisioneros de los tuyos - esta noche soy tuyo, muéstrame el camino para desflorar el jardín de mis deseos -.

Acompañas a mis manos a tu rostro, dibujan dibujan figuras imposibles desde tu boca hasta tus cabellos. Mis labios sedientos de los tuyos esperan tu consentimiento. Tu sonrisa atraviesa mi pecho rompiendo en mil pedazos las barreras del pudor, y nuestra comunión se muestra presente mientras saboreo tu hiel. Mis dedos pasean entre las costuras de tus cabellos aprendiendo cada rincón de ti, y tus brazos me acogen en tu lecho regalándome el calor de tu piel. El calor comienza a reinar en este pequeño universo que hemos creado para nosotros, dejando atrás la frialdad de las palabras. Nuestros cuerpos caen sobre el mullido sofá dejando la libertad de tener ambos cuerpos a la merced de nuestros labios. Despojo el lino de tu blusa con mis torpes dedos mientras mi lengua se desliza lentamente por tu cuello, arqueas tu espalda para sentir mi hombría entre tus piernas, que rodean mi cintura para decirme que al menos en ese instante, soy tuyo.

Nuestras pieles conjugan en un dulce juego de caricias y miradas cómplices, y tu sonrisa reina en el lugar. Mis manos pasean lentamente por las tersas dunas de tus pechos, mi boca ávida de ti es testigo de la floración de tus pequeños y delicados vástagos que saborea y humedece con templanza y placidez. Claudicamos de todo aquello que nos impide abandonar las cadenas de este mundo para adentrarnos en este desconocido para ti, y que te ofrendo para que hoy seas mía, y perdure mientras el fuego de nuestras entrañas no apague nuestra pasión. Te despojo de todas las pieles que se interponen entre nosotros y abordo tus caderas con mis manos para embestirte una y otra vez bajo la tenue luz de las velas. Nuestra respiración se hace una, nuestros cuerpos exudan el aroma del sexo y del pecado, el alboroto de mis jadeos y los gemidos que exhalan de tu garganta ensordecen mi piel. Sintonizamos en una batalla de deseos, anhelamos lo que nunca conocimos y hoy descubrimos. Me ahogo en un mar de sentimientos que afloran a cada embate de mis perniles que una y otra vez roban un poco más de tu aliento. Tus labios ensangrentados de lujuria piden audiencia a los míos, que abandonan su tarea dando paso a la maña de mi dedos.

El espacio se hace pequeño y caemos sobre la espesura de la alfombra, sientes la lanza de mi destino penetrar en lo más profundo de tu ser... Clamas porque no abandone su posición de vanguardia y retenga aún más ese ejército que ansía liberar...

Sólo un instante, un único instante es lo que te pido en esta extraña noche en la que he abandonado los prejuicios de la carne y fallo contra el delito del adulterio, aunque no hay más pecado que serle infiel a mis deseos. Ven, embísteme una vez más, penetra con tu vida el pozo de mis deseos.

Mi Yo abandona su existencia para crear un nosotros, en este instante en el que desgarro mi alma y absuelvo de la cautividad la semilla del diablo.

Alzo la voz al viento y doy gracias a la vida por permitirme ver ese anhelo de no haber conocido el amor, y haber creído hasta hoy en el olvido de los besos.

martes, 7 de diciembre de 2010

Despertares

Un solo amanecer en un mismo mundo donde al término venimos a perecer... dos almas que empuñarán las armas de un único lienzo y las corazas forjadas por un mismo ser.

miércoles, 1 de diciembre de 2010