
Pasan las horas eternizadas bajo el compás de los segundos,
y pasan los segundos escondidos bajo el manto de la eternidad,
y entre las horas y los segundosno existe más que el aire que nos separa, indisoluble,
a la espera de ese encuentro causal en que nos reconozcamos
en la armonía de nuestros pasos.Y sonrío, y río, ...
y canto alegre a las mañanas de los días que me llenan de ti,
y soy por ti y estoy por ti, ...
y contigo soy y estoy como siempre soñé que se puede ser.
Y aunque el tiempo juegue para mostrar
que las quimeras nacen en un mundo distinto al nuestro,
somos esa puerta que hace posible lo imposible,
para vivir la realidad que creíamos ilusión.Vivimos los días como aquellos cuando aún creíamos en las quimeras, rememorando la juventud de nuestra piel, cuando incluso el más absurdo de los silencios penetraba nuestros oídos para arrancarnos las lágrimas más amargas de nuestro pecho, o la sonrisa más lúcida de nuestra alma.
Vivo y siento en un mundo distinto al que me amamanta, camino en un sendero de sueños reales y realidades ilusorias, donde el aire mantiene vivo el fuego de mis entrañas, y tus caricias me envuelven y elevan a un nuevo sueño.
Bello e intenso.
ResponderEliminarPresiento una veta melancólica sobre el paso del tiempo. ¿Estás bien?
B y N. (Cuando tenga más confianza aclararé el saludo)
no sé cómo he llegado aquí...la imagen me recordó a un post que publiqué en mi blog hace algún tiempo...y me he quedado prendada de esa eternidad que hablan tus palabras, de esos sueños que dibujan la esperanza...
ResponderEliminarme gustó llegar!!
Un beso
Gracias Sensaciones. Sea como sea, no llegaste por casualidad, no creo en ellas.
ResponderEliminarEspero verte más a menudo. Un abrazo.