domingo, 28 de noviembre de 2010

El Lienzo

El Sol se iba adentrando en su recorrido, abarcando por el Oeste paisajes y caras que se mantenían en la oscuridad durante la mañana. El destino, escrito o no, retocaba sutilmente los acordes de una dulce melodía que estaba a punto de comenzar, acordes que una vez compusimos con el firme acuerdo de saber cómo sonaban bajo el mismo pentagrama de nuestra piel.


Jamás la vi pero reconocí la belleza que emanaba de su mirada; jamás me vio, pero reconoció la inocente sonrisa que se asomaba entre mis labios escondidos bajo mi vella barba.


Jamás la tuve cerca pero supe reconocer el dulce olor de su piel; jamás me tuvo a su lado pero supo reconocer el sonido de mis latidos.


Jamás nos habíamos conocido y sin embargo, siempre estuvimos más cerca de lo que jamás nadie cercano pudo haber estado.





[caption id="attachment_371" align="aligncenter" width="244"]Her Face - Roman Stepanenko ● Digital Art "Her Face" - Roman Stepanenko ● Digital Art[/caption]

Nuestra realidad ganaba fuerza alejándonos en cada instante en que nuestros corazones se abrían entre sentimientos reencontrados y olvidados. La razón ganó el pulso en que obviamos el sentido de nuestros latidos para asumir el hoy pensando en el ayer sin tener en cuenta nuestro mañana, quien pasaría la peor de nuestras facturas simplemente por dejarnos llevar por el más dulce de los sentidos.


Al caer el Sol la velada tornaba fuerza en el mismo momento en que la excusa que nos otorgamos como tregua comenzaba a sonar a ritmo de Jazz. Compás que nuestra sangre recorría en cada una de sus claves. Acordes que resonaban en mis entrañas mientras su ingenuidad placía de su sonido con el único pensamiento de negar lo que su alma deseaba.


Sus ávidos dedos se aproximaron con seguridad a mi piel para arar la superficie de mi espalda víctima de ataques nocturnos de la naturaleza... Mis bastas manos midieron cada una de las distancias entre los poros de su piel con la excusa de regalarle el placer del tacto y la relajación de nuestro Ser. Mis labios se lanzaron a la perdición culpa de una promesa que de antemano sabía incapaz de cumplir, rendirme a los encantos de su mirada, al olor de su piel, a la Belleza de su Alma. Nuestros cuerpos comenzaron una encarnizada batalla en la que sólo los gestos, olores y miradas cobraban fuerza cada segundo de nuestro momento. Mi piel ardía al simple tacto de sus pinceles, nuestros dedos se perdían peinando cada palmo de Tierra de nuestro cuerpo, mientras nuestros ojos se miraban ensangrentados de pasión, y nuestros labios reventaban bajo el marfil causa del deseo contenido. Omitiendo la razón como único medio de discordia en un acto de concordia, admitimos el destino que se nos había presentado como alternativa a la realidad de la que huímos, y tu carmín explotó de júbilo al saberse besado, y los vástagos de tus pechos afloraron en el momento en el que tu aliento proclamó suspiros jadeantes como himno a aquella noche. Pecado de pecadores nos fundimos en cada retozo entre las sábanas y el suave sentir del contacto de nuestra piel, bebimos de nuestros labios hasta saciarnos y nos alimentamos de cada beso que pronunciaba nuestra piel.


Y la noche cerró en el momento en que la realidad llegó con el Alba, y vimos con más tristeza que añoranza que nuestras pieles continuaban virginales a nuestros latidos... confusión, tormento... gozo de sabernos reales en este mismo instante, gozo de sabernos deseados aún víctimas de nuestras ensoñaciones... gozo de sabernos par aún siendo individuales en este mundo que existe más allá de la puerta de esta habitación. Víctimas de antiguas decisiones, nuestras propias promesas selladas ante el Ara del amor, ese amor fugaz que nos abandonó sin saber cuándo ni por qué, y hoy grita en nuestro pecho ávido de nuestros sueños, amor que grita por Ti, amor que clama por Mi, amor que suspira por Nosotros.


Los pinceles de mis bastos y desgastados dedos sólo atinaban a dibujar imposibles figuras sobre el lienzo de tu espalda, pero tú,... grabaste en el mío amaneceres que asomaban sobre la copa de los árboles de nuestra vida, islas que flotaban entre los sueños que nos alimentaban, sombras en movimiento que oscurecen aquellas partes en las que creí ver la luz, y Luz donde jamás pensé que existiría el color.


Nuestra realidad duele al saber que no es compatible con nuestro sueño. Y aún así, ganamos ambos con este peligroso juego de confesiones y pasiones que afloran en nuestro deber cuando el corazón grita en nuestro haber, pues si es realidad lo que nuestros sueños nos muestran, el Tiempo es lo único capaz de poner nuestros sentimientos en el lugar y sitio que les corresponde. 


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martes, 23 de noviembre de 2010

Carta a Sofía

Mi Querida y Fiel Sofía.

Quisiera disculparme por esta carta que os remito a vos, pero mi entereza se derrumba a cada instante, impidiéndome escribir a aquélla por quien deseo morir, vuestra siempre fiel amiga y amante. Sí, querida, tiempo ha que sé de Helena a través de Alfonso, innumerables noches he pasado en su mansión, compartiendo esas deliciosas cenas que con tanta exquisitez nos ofrecían a los comensales. Recuerdo aquella noche como si hubiese sucedido ayer, mis ojos no daban crédito a lo que sucedó, mis entrañas ardían en el infierno del dolor al saberla tan dulce y sensible, sumisa a los continuos deseos incontrolados de Alfonso, y desgraciadamente enamorada.

pluma-y-tinta


Sé que sois amigas, que vuestra cercanía roza más allá del amor, pues además os escucha, sois en quien más confía, su amiga, su confidente. Y siendo así, y sabiendo que ella es la única razón de mi existencia, en vos deposito igualmente mi confianza. Deseo contaros cosas que no sabeis para que cuideis bien de ella, y evitar que cometa, día tras día, errores imperdonables de los que quizás, algún día se arrepienta.

Sé que Alfonso la ha conducido por un camino de lujuria y depravaciones, siendo humillada frente a quienes la ven como un simple objeto de deseo, hasta el punto de poseerla ante los ojos satíricos de su marido, quien se deleita en su conciencia al saberla doblegada con un simple gesto o mirada, mostrando su poder y bañarse en su propio ego. La primera vez que la vi me la ofrecieron en una bandeja de plata, dispuesta a complacerme en mis fantasías más exigentes,... ahí estaba ella, dulce, de piel tersa, despuntando sus senos sobre su pecho, de labios jugosos sedientos de mi, y sin embargo mirada triste por no ser Alfonso a quien debía entregarse. Humillada ante mi me agaché abanderado, entorpecido en mis movimientos... acaricié sus mejillas... elevó su mirada, clavó sus ojos en los míos, mil puñales atravesaron mi pecho para salir ilesos una vez perforado,... dulce melodía de amor. Pero incluso sabiendo que no la estaba componiendo para mi, mi querida Sofía, alcanzó lo más profundo de mi corazón, y robó una parte de mi Alma. La invité a levantarse para que entendiera que no debe ser menos que nadie ni que yo, aún desprovista de sus ropajes, siempre con la cabeza bien alta. Pero el juego debía continuar, vi cómo fue arrastrada por sus cordajes hasta el siguiente grupo, donde la esperaban más de cinco hombres deseosos de satisfacerse a ellos mismos profanando su blanca y aterciopelada piel... fluidos que brotaban sin pausa arañando su garganta. Angustiada y empapada iba de un lado a otro de la habitación, como un animal de compañía ante la cruel conciencia de Alfonso. Mi alma no pudo soportar tal acto de cobardía y decidí marchar, con la pena de no haber podido amarla como creo que se merece, protegerla como debiera, y hacerla al menos por esa noche, únicamente mía.

Querida Sofía, no podéis imaginar lo que llevo clavado en mis pensamientos desde aquella noche, pienso en ella a cada instante, en sus venturas y desventuras, en todo lo que pude hacer por ella y mi flaqueza me cohibió, el pavor que sentí ante hombres corrompidos y mujer denigrada en su consentimiento. Sé que no soy digno de esa mujer, sé que no merezco su amor cuando aquella vez no fui capaz de darle consuelo, sé que jamás me mirará con la candidez con la que mira a los ojos de Alfonso. Pero sí deseo pediros algo. Sé que últimamente viaja sóla en busca de nuevas experiencias, en venganza de las continuas infidelidades y vejaciones que Alfonso profesa sobre su persona,... Sé que ella desconoce que la observo, que pregunto, que sigo sus pasos allá donde vaya, que riego mis pies con las lágrimas que derramo por no oler su piel,... me preocupa, deseo protegerla como en su momento no supe hacerlo. Por ello, debo pediros que vos misma, Sofía, seáis su vigilante y mi confidente, me informéis, y le hagáis ver que existen otros caminos, y que Alfonso no debe ser su única opción, sino que fue una primera alternativa. Tampoco deseo que le habléis de mi, pues la vergüenza de mi conducta me invade desde aquél episodio de desidia. Hacedle ver que existe, al menos, un hombre cercano a ella, que daría su vida a cambio de una sonrisa, su corazón a cambio de un gesto, y que pondría su alma entera al servicio de sus deseos.

Querida Sofía, apenas tengo palabras para expresar aquello que no puedo comprender, sólo sabed que, si la amáis como yo la amo, si vos también sois capaces de entregar vuestro destino al suave latir de sus labios, me batiría en duelo con el mismísimo diablo para comprar su alma, ya vendida como esclava a pobres necios controlados por sus instintos.

Por ello querida Sofía, deseo pediros que cuidéis de ella en su camino, que le hagáis ver el error tan grande en el que se haya, procurando su endereza y vuelta a la cordura, confiando ciegamente en que jamás le hablaréis de mí, pues si el destino así lo requiere, volveremos a cruzarnos algún día, y con un sólo gesto y mirada sabremos decirnos sin miedos aquello que nos fue vetado aquella noche.

Sin ánimo de querer alargarme más entre tanto verbo redundante, sólo me queda agradeceros vuestro tiempo empleado en leer esta carta, y si en algo la he conmovido y ejecutáis las pautas que os he solicitado, de buen ver y agradecer, que no habréis perdido el tiempo, sino invertido.

Siempre Suyo,

Martín D'Alva 

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jueves, 11 de noviembre de 2010

Soledad

Y una vez más, despierto en el lecho que cada nuevo amanecer me ve nacer y cada ocaso morir bajo la eterna compañía de la soledad, y vivir así cada día como si fuese el primero de mi efímera existencia.

Para ver el documento pinchad sobre el título.

domingo, 17 de octubre de 2010

Recuerdo en un Suspiro

La Memoria evoca recuerdos que marcan mi destino.

Pulsa sobre el título para verlo completo.

viernes, 8 de octubre de 2010

PIJAMA DE AZAHAR

Pijama de Azahar
Duermes,... dulcemente tonteas bajo las sábanas de mi lecho,
ajena a cuanto acontece en mi vigilia. La tenue luz entra por
la ventana azotando la habitación por el dulce amanecer, dejando
entrever las cálidas líneas de tu piel bajo el telar que adorna
el frío de la madrugada. Enajenado por el suave aroma de tu
cuerpo, sólo pienso en acariciar las dunas de tus senos con el
trágico sentir de mis escarpadas yemas, perjudicadas por el
intenso pesar de mis días. Tus dulces labios de rubí me provocan
una sensación única de ahogo y deseo incontrolado, agradeciendo
sus gestos con la más tierna de mis sonrisas. Mis vidriosas pupilas
se clavan en tu figura, suaves e infinitas curvas divinas,
sin otro fin que el simple placer otorgado por aquello que refleja
la sutil claridad, me limito a deleitarme con tus ingrávidos
movimientos que prenden la llama de mis entrañas. Mis bastos
pinceles se lanzan a la conquista de su musa, graduando las
medidas exactas de cada uno de tus rincones, proporción áurea.
Mis ribetes son mordidos levemente por mis piezas de marfil,
entretanto mi respiración se hace cada vez más fuerte...

... Una música se entona en mi imaginación, un instrumento,
la Lira, acompaña fielmente nuestros movimientos para alcanzar
la conjugación perfecta de nuestras almas, al compás del sinuoso
arco de tu espalda, espacio donde mis toscos dedos no pueden
más que plasmar imposibles e infinitas curvas, con la única
perfección que otorga la ofrenda de tu lienzo. Cae un ligero
resuello que recorre la seda de tu cabello, penetrando sutilmente
hasta acariciar tu piel, estremeciendo tu cuerpo mientras ensueñas,
emanando gestos de placer a través de tus carnosos labios, acurrucada
con tus piernas entrelazadas en la almohada. Y con el temor de no
despertar tu alma y la tranquilidad del gozo que sentirá, marco beso
a beso sobre el lienzo de tu espalda las costuras de tu nuevo...

PIJAMA DE AZAHAR...

jueves, 23 de septiembre de 2010

El Sofá

Acomodada en el abermellonado plumón que lo cobija, tumbada con el raso que ofrecía ver lo indecente, sus brazos como almohada, y las piernas deliciosamente cruzadas mostrando las curvas que invitaban a pecar tan sólo con un pensamiento. El ruido de mi llegada casi la desvela, haciéndola estremecer y gemir entre sueños, una de sus manos se desliza lentamente rasgando su vestido, dejando por el camino que abandona al paso de sus dedos marcas de su estado de excitación, los vástagos de sus pechos se abrían para mi saliendo uno de ellos sobe la línea de su costura... sus frágiles dedos reposan sobre el vergel de su jardín, intentando deshojar la flor que aguarda tan solitariamente el calor de mis labios.

Incluso dormida su angelical rostro provoca en mi deseos de placer incontrolados, deseos de poseerla, de hacerla mía, de marcarla con el dolor de la pasión atravasando su propia alma con la Espada del Destino, aquella que dará como fruto el retoño del que surgirá la Luz de mis días... la que proveerá y dará. Esa fragancia que me embriaga... uhmmm... ese imperceptible e inconfundible aroma... uhmmmm... no podía resistirme al licor que con tanta dulzura ha estado destilando para mi. Me inclino ante ella postrándome a su pecho... mi lengua dibuja el perfil de sus labios para regalarle un cándido beso, mientras ella, apresada en los brazos de Morpheo se retuerce de placer apretando sus muslos contra sus manos. Mis labios recorren su piel asediando las dunas de sus senos, mi ávida lengua retuerce sus pezones provocando en ella espasmos de gozo. Mi mano se alza al encuentro de su Jardín, guiándose por el calor que emana del Fuego de sus entrañas. Las yemas de mis dedos comienzan una peculiar singladura en su profundo mar de los deseos, torbellinos de placer que hacen de su cuerpo marioneta al servicio de los hilos que mueven mis deseos. Mis labios se deslizan sobre el raso al encuentro de ese néctar que con tanto cuidado se ha reservado para mi paladar, y que con sumo grado beberé hasta saciar la sed de mi alma.

Gota a gota me alimento de ti, bebo de ti, me sacio de ti, muero de amor por ti... gota a gota mis besos se hacen agua en tus labios, mi lengua se estremece al sabor de tu elixir... sublime fuente de juventud eterna, permíteme ser mientras viva en ti, estar mientras vivas en mi, vivir mientras seamos en nosotros. Gota a gota me enamoras cada día en que te conviertes en mi única razón de ser. Gota a gota soy y vivo siempre a tu lado.

jueves, 16 de septiembre de 2010

Mundo de Fantasía

La suave brisa recorría las dunas de su piel al antojo de los susurros de Eolo. Su cuerpo, mezcla de la fina arena de la orilla, en la que arraiga con cada espumosa ola que Neptuno le ofrenda ante sus pies, entrega divina al servicio de los más escabrosos deseos de Alice, en busca de su propio mundo de locuras y fantasías.


La cabeza, tornada hacia tu espalda, como arcos sin frontera dispuestos a cargar la flecha dorada de Eros. Los vástagos de tus pechos, se intuyen a través del sutil lino de la blusa, única compañía en este paseo matinal. Tus piernas se cruzan con inquietud, apretando fuertemente con cada movimiento. Humedecido, con el gemido de los más oscuros de sus pensamientos, el pernil de tus deseos.



Mundo de Fantasía


El rugir de las olas, armonía agridulce que acompaña en tu soledad, aviva el deseo irrefrenable de ser poseída por aquél a quien debe tu pasión... Los poros de tu piel, se abren al paso de cada una de las bocanadas con que el mar nos deleita en su madrugada, erizando, uno a uno, los cabellos que emanan de tu rubor. Las frías aguas golpean sin cesar allá donde no llega el Sol, penetrando donde no arriba el viento, abriendo y humedeciendo poco a poco, donde se haya la más virginal de tus sonrisas. Tu cuerpo se estremece ante el agua traída desde oriente, la brisa etérea que llega de poniente, y la la arena imperecedera, encendiendo en tu interior el más puro e intenso de los fuegos, que suman cuatro a la terna divina. Gimes sin cesar, ofrendas ante este improvisado altar el néctar que brota de lo más íntimo de tu ser, desinhibida sin motivo, ni por qué, en esta fría mañana que amaneció justo al igual que el día predecesor, con la única diferencia del tiempo. Y clamas al viento que cese este vaivén de espasmos, para acariciar con avaricia el suave sentir de tus latidos, en este preciso momento en el que tu sonrisa es patente, y tu respiración relajada.


Tus párpados se sumergen en un suave suspiro para caer levemente ante las garras irónicas de Morpheo, sátiro de este Mundo de Fantasía del que despiertas en lugar de caer, para observar, ante el pavor de tus sentidos, que sigues en la misma orilla que recorres cada amanecer junto a la única compañía de tu sombra.


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