Acomodada en el abermellonado plumón que lo cobija, tumbada con el raso que ofrecía ver lo indecente, sus brazos como almohada, y las piernas deliciosamente cruzadas mostrando las curvas que invitaban a pecar tan sólo con un pensamiento. El ruido de mi llegada casi la desvela, haciéndola estremecer y gemir entre sueños, una de sus manos se desliza lentamente rasgando su vestido, dejando por el camino que abandona al paso de sus dedos marcas de su estado de excitación, los vástagos de sus pechos se abrían para mi saliendo uno de ellos sobe la línea de su costura... sus frágiles dedos reposan sobre el vergel de su jardín, intentando deshojar la flor que aguarda tan solitariamente el calor de mis labios.
Incluso dormida su angelical rostro provoca en mi deseos de placer incontrolados, deseos de poseerla, de hacerla mía, de marcarla con el dolor de la pasión atravasando su propia alma con la Espada del Destino, aquella que dará como fruto el retoño del que surgirá la Luz de mis días... la que proveerá y dará. Esa fragancia que me embriaga... uhmmm... ese imperceptible e inconfundible aroma... uhmmmm... no podía resistirme al licor que con tanta dulzura ha estado destilando para mi. Me inclino ante ella postrándome a su pecho... mi lengua dibuja el perfil de sus labios para regalarle un cándido beso, mientras ella, apresada en los brazos de Morpheo se retuerce de placer apretando sus muslos contra sus manos. Mis labios recorren su piel asediando las dunas de sus senos, mi ávida lengua retuerce sus pezones provocando en ella espasmos de gozo. Mi mano se alza al encuentro de su Jardín, guiándose por el calor que emana del Fuego de sus entrañas. Las yemas de mis dedos comienzan una peculiar singladura en su profundo mar de los deseos, torbellinos de placer que hacen de su cuerpo marioneta al servicio de los hilos que mueven mis deseos. Mis labios se deslizan sobre el raso al encuentro de ese néctar que con tanto cuidado se ha reservado para mi paladar, y que con sumo grado beberé hasta saciar la sed de mi alma.
Gota a gota me alimento de ti, bebo de ti, me sacio de ti, muero de amor por ti... gota a gota mis besos se hacen agua en tus labios, mi lengua se estremece al sabor de tu elixir... sublime fuente de juventud eterna, permíteme ser mientras viva en ti, estar mientras vivas en mi, vivir mientras seamos en nosotros. Gota a gota me enamoras cada día en que te conviertes en mi única razón de ser. Gota a gota soy y vivo siempre a tu lado.
Un relato sublime...increible!!!!!!! me quede sin palabras... hermoso Martin..!!!!!!
ResponderEliminarbesos dulces......
Gracias Vanessa... pero no tanto como la luz de tu sonrisa... mil besos
ResponderEliminarGota a gota va calando cada una de tus letras...mas deliciosas y mas jugosas a medida que se deslizan por el alma.
ResponderEliminarUn beso muy cándido
Gota a gota, Elena... siempre en su medida justa... ni más ni menos...
ResponderEliminarUn cálido beso